¿Cómo se fabrica el envase del yogur que tenés en la heladera?

Personas trabajando en fábrica de plásticos reciclables

Todos los días abrimos, usamos y descartamos decenas de envases de plástico sin preguntarnos cómo llegaron a tener la forma exacta que tienen. El pote no se vuelca. La ensaladera que cierra con un clic. La bandeja del delivery o la vianda que pasa del freezer al microondas sin deformarse.

Esos envases son el resultado de un proceso de fabricación específico que determina qué puede hacer el envase, cuánto pesa, qué material usa y cuánto dura. En este artículo te lo explicamos paso a paso — y te contamos en qué se diferencia del resto de los métodos de fabricación de envases plásticos.

El termoformado — el proceso que usamos en Plásticos Boulevares — arranca con una lámina plana de material plástico: PP, PET o PS según el tipo de envase que se va a fabricar. Esa lámina se produce en bobinas, como un rollo de papel de cocina pero hecho de plástico, y es la materia prima del proceso.

1. Calentamiento.  La lámina de plástico pasa por una zona de calor controlado. Cada material tiene su temperatura óptima: demasiado frío y no se moldea bien; demasiado caliente y pierde sus propiedades. En este punto el plástico se vuelve flexible y moldeable, como si fuera arcilla caliente.

2. Formado.  La lámina caliente se presiona contra un molde — el negativo exacto de la forma final del envase. El aire se extrae por vacío o se inyecta presión según el método, y el plástico toma la forma del molde con una precisión de décimas de milímetro. Acá es donde el pote empieza a tener la forma del pote.

3. Enfriamiento.  El molde refrigera rápidamente el plástico ya formado. Ese enfriamiento rápido es lo que fija la forma: el envase sale del molde rígido, con las dimensiones exactas y las propiedades mecánicas que necesita para funcionar.

4. Corte.  La lámina formada se corta para separar cada envase individual. El material sobrante — el que queda entre envase y envase — se recicla internamente: vuelve al proceso como materia prima. Nada se descarta.

Me parece que la infografía tiene demasiados elementos la dejaria asi mas simple:

El termoformado tiene ventajas concretas para la fabricación de envases de alimentos que otros métodos no tienen:

  • Paredes delgadas y uniformes: el proceso distribuye el material de forma homogénea, lo que genera un envase liviano pero resistente. Menos material, mismo desempeño.
  • Precisión de forma: el molde define cada detalle del envase con exactitud. Eso es lo que hace posible que la tapa de un pote cierre con el clic exacto o que la bandeja encaje en la tapa sin forzarla.
  • Velocidad de producción: el proceso es continuo y de alta velocidad. Eso permite fabricar grandes volúmenes con tiempos de producción cortos y costos accesibles para la industria alimentaria.
  • Compatibilidad con materiales reciclables: PP, PET y PS — los tres materiales que usamos en PB — son 100% reciclables y se procesan perfectamente en el termoformado.
  • Scrap reutilizable: el material sobrante del corte vuelve al proceso. En PB reciclamos internamente ese scrap, lo que reduce el desperdicio de materia prima.

Los tres métodos principales de fabricación de envases plásticos son el termoformado, la inyección y el soplado. Cada uno tiene su aplicación específica:

TermoformadoInyección / Soplado
Material de partidaLámina plásticaGránulos de plástico
Tipo de formaAbierta (bandejas, potes, tapas)Cerrada o compleja (tapas a rosca, botellas)
Espesor de paredDelgado y uniformeVariable, puede ser más grueso
Velocidad de producciónAlta — ideal para grandes volúmenesMedia — moldes más complejos
Materiales compatibles.PP, PET, PS, PLAPP, PET, PS, PE, entre otros
Scrap del procesoReciclable internamenteMenor generación de sobrantes

Cuando el termoformado se hace bien — con los materiales correctos, los moldes precisos y los controles de calidad correspondientes — el envase que se fabrica tiene propiedades que se pueden verificar y documentar.

En Plásticos Boulevares fabricamos con certificaciones ISO 9001:2015 y HACCP, lo que significa que cada lote de producción tiene trazabilidad documentada: de qué materia prima viene, en qué máquina se fabricó, en qué fecha. Esa documentación es la que permite a los clientes industriales — una empresa láctea, un supermercado, una línea de alimentos — auditar a su proveedor de envases y verificar que lo que dice el envase es real.

La próxima vez que abras un pote de yogur, una ensalada de la rotisería o una bandeja de comida del super, ya sabés cómo llegó a tener esa forma. Y por qué el proceso que lo fabricó importa tanto como lo que hay adentro.